jueves, junio 23, 2011

Lumbre


Más oscura la tierra cuando una lengua se pierde. Una noche cerrada sobre una noche cerrada. Tinieblas. Ir por el mundo a tientas sabiendo de él ya nada. Nuevo mundo, mundo apenas. Sólo esta luz a lo lejos: el brillo de la materia consumiéndose, ardiendo en hogueras, palpando esa misma materia con manos de lumbre, entregando su forma a la nada. Nueva nada, nada apenas.

Amarillo fuego, rojo fuego, blanco fuego, y en medio de aquel fuego, lengua habitada de conjuros. Al final meras lenguas de fuego, brasa resuelta, rescoldo sin remedio. Frente a mí y encima de mí y a mis espaldas un negro silencio. A la distancia un mundo luminiscente dejando un hueco. En breve tampoco esto podré decirte. En ese resplandor desaparecen para siempre tu nombre, mi nombre, nuestro amor, su misterio.

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