viernes, octubre 06, 2006

Donde los héroes respiran dolorosamente
confundidos con sus estatuas

Mis recuerdos cumplieron años. Caminé las calles que caminé, fui a los lugares a los que fui, estuve donde alguna vez ya estuve, como quien anda un camino tantas veces recorrido. Un tour por la memoria y el espíritu, antes de que desaparezcan como ya lo han hecho los lugares de mi infancia.
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Siempre llego tarde. Mis personajes no. Ellos viven la vida que no tengo. Pero un día un personaje, llamado Aldo Iván, llegará tarde a todos los lugares que tenga que ir, y llegará sólo para escuchar: lo sentimos, perdiste; se fueron sin ti; ella se cansó de esperar y se fue. Aquellos que lean el cuento –que se llamará, propongo, Iván en punto-, llegarán a la conclusión de que no, que el personaje jamás llegó tarde. Fue puntual en alcanzar su derrota, como todos los demás. Y cuánta razón tendrán.

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ausencias de relámpago que iluminan, así volverás y volveré
como señal de victoria al reino, una ciudad sin las murallas
que el viejo abad levantó como íntimo tesoro que antaño no me fue dado asaltar.

(Por colores, o todo seguido, como se quiera leer).

domingo, octubre 01, 2006

Las batallas que guardo para mí mismo

Ciego de noche, ámbar que guarda
al corazón como una roca,
puedo recordar la barbarie del mundo,
las batallas que tuve que perder
para no hallarme en el trono
de los que todo lo tienen,
felices en su hartazgo
y del todo vencidos.

Pero allá donde no combatí
me espera un llano,
un claro donde un ejército
renuncia al amor
esperando un abrazo, el remoto
luchar contra la nada,
la absolución del hombre
porque así está escrito en el
libro aquel imposible de leer
porque ciego de noche, ámbar que guarda
al corazón como una roca,
me señalo a mí mismo
en el barco de los que vuelven derrotados.