domingo, junio 04, 2006

Cirilo o la selva oscura

Como dijo Gómez, “ah, carajo”. Resulta que el tiempo, como siempre pasa, pasa, y esta señorita se ha encargado de demostrarlo. No cabe duda que la Paleta, ella sí, solita, es otro boleto. De la pequeña Maria Joaquina que daba de vueltas en el Carrusel ya sólo queda el corazón roto de Cirilo, pobre, con su carita de angelito negro. Si a la niña rica la mareaba tanto dinero, a Cirilo sólo lo mareaban las vueltas en los caballos; pero, con las vueltas que da la vida, los mareos ahora los sufren todos los “lectores” de H, que han hecho de este número el más hojeado del Vips –algunos, con lágrimas en los ojos, le han arrancado el póster, me informan –y el único agotado en los 7Eleven. ¿Será que infancia es destino, y todos guardamos en nuestro corazón un pequeño Cirilo al que, para siempre, le meterán balín en su colección de balones y las rubias lo batearán despiadadamente, hasta hacerle escupir los dientes, cual Kirby Puckett? ¿Una onda así como del Dante, pero al que encima de llevarlo a ver los castigos, se los aplicaran también a él? “Chance”, diría Gómez. Porque entonces sí, mirando esos ojos y un tal bikini tejido, a la distancia podríamos decir que aquella resultó ser, en verdad, una divina comedia.

2 comentarios:

Fairest Creature dijo...

O sea, gracias. Ya me vieron raro en la oficina, porque creen que mato el tiempo viendo a Lud-whatever Paleta en bolas.
Chales.

Anónimo dijo...

No hay que olvidar que también estuvo dispuesto a cambiar toda su colección de balones para comprarle una muñeca a esa mala (buena) mujer.