jueves, abril 05, 2012

Según lo dicho por el negro John Blackamoar, capellán para los hulks:



El capitán quiere una isla,
quiere un barco y un botín,
quiere mapas con señales,
triunfar quiere, dar festín.

Darle de comer al fuego,
conquistar lo inconquistado,
ser la luz, lo que la extingue,
ser el mal profetizado.

No en su nombre la alabanza:
el miedo, el rigor, la sangre.
Estandarte que señala
no el hartazgo, sino el hambre.

¿Qué más quiere el capitán?
No anhelo dios ni busco amo.
¿Harén quizá? ¿Consulado?
Quiero empresa, no reclamo.

Es el mundo clara sombra,
un misterio vivo y tonto.
Arde cuando arde y se apaga
solo, lentamente o pronto.

Tibia y dulce entre las sábanas,
tú lo escuchas, divertida.
“Seré la hora, seré el día,
Seré furia aparecida…”

En tu abrazo se recoge,
tu latido lo serena.
En ti nada le hace falta,
y se olvida y calla y sueña.

Fiel creyente de los hábitos,
la noche se va acercando.
Ciega y fría y contra todo,
es doncella, madurando.

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