miércoles, octubre 10, 2007

Cosas que se aprenden de madrugada

Leda y el cisne


A sudden blow: the great wings beating still
Above the staggering girl, her thighs caressed
By his dark webs, her nape caught in his bill,
He holds her helpless breast upon his breast.

How can those terrified vague fingers push
The feathered glory from her loosening thighs?
How can anybody, laid in that white rush,
But feel the strange heart beating where it lies?

A shudder in the loins, engenders there
The broken wall, the burning roof and tower
And Agamemnon dead.
Being so caught up,
So mastered by the brute blood of the air,
Did she put on his knowledge with his power
Before the indifferent beak could let her drop?

Yeats.

Hubo, además, un campo semántico, una prolepsis de la cual supimos después, y una discusión bizantina sobre la entraña de las entrañas.

3 comentarios:

Aldo Iván Espinosa dijo...

De última: se me ha hecho notar que la imagen con la que ilustré el poema de Yeats es algo provocadora, rayando en lo porno, y que quizá sea eso lo que ha impedido que la gente deje algún comentario. Puede ser.
Yo sigo pensando que si Zeus se disfrazó de cisne -precursor divino del Haloween-, no es porque tuviera intenciones artísticas ni mucho menos. Más bien entró aleteano al grito de: "te va a asustar, pero te va a gustar." Y los herederos de Leda ya saben qué pasó después.
Por lo demás, nos regresaron el trabajo, bajo la letra G se esconde un gran secreto, y creo que la narcolepsis, prima hermana lejana de la prolepsis, es cuando a un narco lo meten por segunda vez a la cárcel. Se mira tras las rejas y piensa: "esto ya lo viví."

Anónimo dijo...

me parece que diste un paso al siguiente escalon y acabastebajando el pie. se me hace excelente la pintura con la palabra porque sin uno no existe el otro.
cuando empiezas a ver el mundo con esos colores parcos es cuando vas bajando a lo terrenal y estás entre la bruma de que nada parece a lo que pensabas o te dijeron...
y el silencio... es difícil lograr un silencio

Aldo Iván Espinosa dijo...

Buena reflexión, mi hermano.
Los colores no son los que nos dijeron. Son más brillantes, o más feítos, o menos opacos. ¿Dirán de este mundo que no estuvo a la altura de sus colores? ¿Y del amor?

Un abrazo.