sábado, septiembre 03, 2005

El fin de la inocencia


De niño a Rubén su abuela lo atormentaba con historias sobre el Juicio Final. La furia desatada de un dios infinitamente más grande que él se cernía sobre su pequeña cabeza. La salvación estaba con ella, con la abuela, y el grupo con el que se reunía. “De precipitarse, decía, sólo este cuarto y estas personas habremos de salvarnos”. El fin de un mundo que apenas conocía le resultaba incomprensible y abrumador. Pero pasaron los años. La hecatombe no sucedió. Hoy es ateo, ha inventado una metodología para anticipar el futuro y es dueño de una tienda por internet. Por las noches, cuando hablamos, me atormenta con historias sobre el fin…de las existencias en la tienda. Y a mí me resulta incomprensible y abrumador, y doy gracias a Dios.

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